Pour comprendre l'integrisme islamiste

Espaces Libres-Albin Michel, Paris, Segunda edición, 2002.
Martin Gozlan.

 

La primera edición del excelente trabajo de Martine Gozlan apareció en 1995, cuando pocos habían concentrado seriamente su vista sobre el integrismo islámico. Después de los cruentos atentados del 11 de septiembre del 2001, una segunda edición del libro resultó absolutamente necesaria. En el 2002, la misma fue publicada en Francia.

Este es uno de los mejores estudios para quien desee adentrarse, sin mayores antecedentes previos, en las múltiples complejidades de este tema que afecta no sólo a quienes pertenecen al mayor monoteísmo mundial, con más de 1.300 millones de fieles, sino ahora -a través del virus anatémico que proyecta el fanatismo- a todos los que no pertenecen a él.

Porque para el integrista -que practica una suerte de “apartheid“ intelectual- hay solo adeptos y enemigos (los “kuffars“, esto es los impíos). Nunca interlocutores.

El libro es académicamente ponderable, no solo por el contenido sino, más aún, por la gran facilidad de su lectura que, al compás de una prosa de buen nivel, deviene ágil y hasta entretenida. La obra se divide en nueve interesantes capítulos, que se presentan al lector en forma de nueve sucesivos interrogantes.

El primero es: “¿El Islam es una máquina de fabricar fanatismo?“ La respuesta comienza con una colorida descripción de la historia de los primeros tiempos del Islam y de sus duros conflictos, sigue con una corta reflexión acerca del significado religioso del “jihad“ (esto es la guerra santa) para pasar a ocuparse enseguida de la cuestión de la mujer en el Islam y cierra el análisis con una medulosa discusión acerca de la naturaleza y el rol social que se asigna al derecho islámico, incluyendo reflexiones acerca de algunas de sus conocidas penalidades, como las lapidaciones, amputaciones, etc.

El segundo capítulo describe el origen del integrismo, como movimiento y filosofía, desde sus albores en tierra egipcia bajo el impulso de Hassan al-Banna en 1928. Resulta sumamente atractivo el inteligente análisis de la evolución de la llamada Hermandad Musulmana y de sus múltiples vicisitudes políticas, que condujeron primero a una represión -que en rigor fortaleció a las víctimas- y, luego, como tantas veces, a la exportación de su doctrina y el contagio integral de Irán.

Enseguida la obra pasa a examinar cómo, en Argelia -de particular interés para los franceses-, la miseria y la postergación alimentaron los resentimientos y generaron los mitos que ahora alimentan a los integristas.

De allí pasa a tratar de contestar algunos apasionantes interrogantes, como por qué el Islam detesta -traumáticamente- a un estereotipado Occidente en el que ve toda suerte de herejías; por qué le declara obsesivamente la guerra a las mujeres y si puede haber una organización social realmente integrista.

El final del buen libro de Gozlan es aun más apasionante, porque enfoca no sólo las distintas técnicas utilizadas en la propagación de las ideas integristas en el plano internacional, sino las tres distintas respuestas que, con suerte diversa, parecen haberse intentado respecto de él en el mundo árabe. Esto es, la alternativa de la represión, el apoyo desde el gobierno a otras vertientes más tolerantes del Islam, para así dividir, desprestigiar o debilitar a los integristas y finalmente la búsqueda de la única alternativa revolucionaria de largo plazo, esto es la secularización, o sea la separación de los planos político y religioso y la posibilidad de poder convivir con quienes, en su religiosidad, han adoptado para sí posturas totalitarias, en el sentido más amplio del término.

Una obra que enfoca un tema contemporáneo de manera apasionante. Porque hay una fuerte dosis de actualidad en el tema que desarrolla. Y porque la amenaza que el integrismo supone es real. Pero, más aún, por la excelencia y calidad del análisis que contiene. Muy recomendable, entonces.

 
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